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2 de diciembre de 2014

GROENLANDIA (7): HOY, DE PESCA...

La noche anterior fue muy intensa y terminó más allá de las 2 de la madrugada. Las auroras fueron muy generosas con nosotros, y el frío era "soportable", de modo que no nos retiramos hasta que no lo hicieron las propias luces. Pero no queremos perder ninguna oportunidad fotográfica, sabemos que estaremos muy pocos días, así que nuestra segunda jornada en Qeqertarsuaq comienza a las 6 de la mañana. Y la verdad, el escaso kilómetro que tenemos que caminar hasta la playa nos resultará agradable. Las primeras luces ya despuntan, y con la chaqueta de plumas bien abrochada, tan solo sentimos los -20º C en la cara. Y es agradable. Poco a poco amanece, y los rosas y los naranjas van robando protagonismo a los azules que nos recibieron hace unos minutos...




A medida que sale el sol, y su luz se va haciendo más blanca, las fotos que tomamos son menos "dramáticas", menos interesantes, así que, antes de volver a casa a desayunar, dedicamos un rato a los retratos testimoniales (¿Quién iría a Groenlandia por primera vez, y no querría decir "yo estuve allí"?). Fue un rato muy divertido. Hasta tenemos que echar gasolina en el vehículo, para llegar a casa. Ya estábamos con la reserva...






Hacia las 9, casi tres horas después de salir, ya empezamos a "quedarnos frescos", y decidimos volver a desayunar algo... Algo así como un excelente desayuno "del norte", con bien de bacon, y huevos fritos, y tostadas, y...¡Aceite de oliva! Realmente reconstituyente, ya lo creo. Y por si fuera poco, nuestro anfitrión Ove nos tiene preparada una noticia: Johanes nos recogerá en una hora...


...para que vayamos todos a pescar a la manera tradicional Inuit... En medio de la bahía. Es decir, caminaremos varios cientos de metros sobre el hielo (Johanes nos recomienda no salirnos mucho de sus pasos, el hielo de finales del invierno, dice, es traicionero, porque no es fácil saber su grosor, y este año las temperaturas tan altas lo complican todo un poco...), para después agujerearlo con la "herramienta" tradicional (una vara con una cuchilla en la punta). Y la forma de "pescar", al menos aquel día, fue muy sencilla: sin cebo, tan solo una cucharilla en el extremo del enorme anzuelo de tres puntas, y dejando que toque el fondo, par aluengo ir dando tirones y arrastrar lo que haya en el fondo. Y es curioso, pero cuando Johanes lo intentaba, cada 10 ó 12 tirones solía haber un pez, pero cuando lo intentábamos alguno de nosotros... En fin, es una suerte para nosotros que en un lugar tan remoto haya un supermercado...






Cada tres o cuatro peces, Johanes cambia de sitio, recorre unos pocos cientos de metros y practica un nuevo agujero. "El fondo se vele turbio y los peces se retiran, y el agujero ya no sirve", nos cuenta con su inglés más que aceptable. Una sonrisa me aflora en el rostro al tratar de imaginarme a los lugareños de la zona donde vivo, eminentemente rural, tratando de comunicarse con un extranjero.

A mediodía, un episodio singular ocurre, que terminará con nuestra fructífera sesión de pesca (Bueno, de Johanes), y que ilumina el rostro del pescador-cazador: ¡entre la niebla asoma el primer carguero de la temporada! "¡Qué alegría! Esto significa que está llegando la primavera, y además, hoy o mañana tendremos, por fin, plátanos para cenar." Debemos retirarnos unos metros, pues el barco nos pasará a menos de cien. Os juro que se podía sentir el subeybaja del hielo bajo nuestros pies...





Así que nos quedará un rato libre en el pueblo, que aprovecharemos para pasear por sus calles y entablar relaciones con algunos "pequeños habitantes locales":





Y hablando de cenar, el propio Johanes nos ha invitado a cenar esta noche, así que después de un descanso a media tarde, allá que nos vamos, preparados para, sin duda, probar algunos tipos de comida que no hemos comido nunca. Especialmente ballena, claro. 

Un pequeño paseo, desde el cual podemos ver mar abierto, nos separa de la casa de Johanes. Las últimas luces del día son deliciosas, y por suerte no nos pillan desprevenidos, porque sólo durarán unos pocos segundos...


Y en casa nos espera Johanes con su mujer, y la pequeña Nejanguaq, de 7 años, la única de los cuatro hijos del matrimonio que todavía no se ha ido del pueblo. Los demás están estudiando en NUUK, la ciudad más importante de Groenlandia, la sede del Gymnasium (el instituto de educación superior), y la sencilla universidad. Para el resto de los estudios, la referencia principal sigue siendo Dinamarca, aunque los Estados Unidos, nos cuentan, van ganando puntos en la preferencia de la gente. Por proximidad y oportunidad, suponemos nosotros...

¡Y qué rica la cena! Hay verduras, hay patatas (las hortalizas en general se dan muy bien en los últimos diez años en el sur de Groenlandia. ¿Tendrá el cambio climático algo que ver?), pero sobre todo hay carne de ballena. La ballena que más se caza es el narval, que mide entre tres y cinco metros, y pesa un par de toneladas o tres. Su carne se conserva de muchas formas: se seca, se sala, se entierra a la manera tradicional vikinga, se congela fresca en modernas cámaras frigoríficas... Y esto, unido a las diferentes formas de prepararla luego, casi hace que olvides que toda la carne que cenarás esta noche viene del mismo animal. Mi bocado favorito es técnicamente, sushi de ballena: la piel, naturalmente muy rica en grasa, se puede comer cruda, y en la boca el tacto es muy importante. Además del frescor de la carne cruda, en la boca sentimos la mezcla de la capa exterior, negra y dura, que hay que masticar, con la interior, blanda y muy grasa, que se deshace en tu boca...



La sobremesa es larga e interesante, Johanes tiene muchas historias que compartir, y una vez más lamentamos no tener ocasión de vivir con él su verdadera vida cotidiana. Después de la cena pasamos "al salón, donde tomaremos un café divertido, mientras seguimos contando y escuchando historias de narvales, foca, osos blancos, mientras escuchamos música en el móvil, o grabamos algún vídeo en el que todo el mundo sale cantando qué sé yo qué...




Y cuando todo se acaba, cuando ya nos retiramos a descansar, ha caído la noche. Estamos cansados. Y por suerte, esta noche parece que no hay aurora. Tal vez hoy nos perdonemos la guardia, y nos acostemos pronto. Nunca se sabe lo que nos puede estar esperando mañana. Buenas noches...

8 de diciembre de 2011

LA ENCAMISÁ DE TORREJONCILLO

Hola a todos:
Una entrada breve, pero espero que bastante jugosa: la noche del 7 de diciembre se celebra en Torrejoncillo, Cáceres, una interesantísima Fiesta declarada de Interés Turístico Nacional, La "Encamisá". Alguna pista os darán las fotos, para quien no la conozca, y más pista os dará el resto de las fotos, que podéis ver AQUÍ, en mi galería de picasa.
Por cierto, ¡las fotos están a la venta! si alguien desea adquirir alguna, puede escribirme un correo a info@rafaruizfoto.com, o rellenar el formulario de contacto en www.rafaruizfoto.com.

¡Saludos a todos!



12 de noviembre de 2009

RESUMEN CUATRIMESTRAL: ¡POR FIN, LOS BICHOS!

Bueno, ya os decía hace unos días que los hados no han sido demasiado favorables este verano, pese a lo cual hemos seguido luchando y alguna cosilla interesante sí que salió. Picasso decía: "yo no sé si la inspiración existe, pero si existe, quiero que me encuentre trabajando". Trasladado al fotógrafo de Naturaleza, yo diría que donde mejores fotos de Naturaleza se hacen es en la Naturaleza, ¿no creéis? Bueno, el caso es que, teniendo más tiempo libre, sobre todo en mi pueblito palentino, he procurado salir todo lo posible. Especialmente desde aquel día en que me encontré una corza y decidí montar una carroñada. La verdad es que los buitres decidieron no bajar, sin duda porque algo no les gustaba en todo el tema. Pero mientras, ocurrieron algunos episodios interesantes, unos cercanos y otros no tanto, que os resumo a continuación. Con esto termino mi resumen del verano, y pronto empezaré a compartir con vosotros mis aventuras del otoño. Un saludo, y adelante con vuestros comentarios.

9 de noviembre de 2009

RESUMEN CUATRIMESTRAL DE LO NOOOOOO PUBLICADO (2)

Bueno, chicos, pues aquí estamos otra vez a la carga con las aventuras de los últimos tiempos. Os contaba mis vacaciones de julio, en la playa y en tierras zamoranas. Hoy le toca el turno a mi querido reducto de la montaña palentina, donde todos los años paso unos días con mi familia, salgo al campo y suelo tener más tiempo para fotos. Una de las cosas que me gusta hacer es salir de paseo (si se tercia, también de caza, aunque sólo de acompañante, no me gusta empuñar la escopeta) con mi padre y con las perritas. Me encantan como motivo fotográfico:

También disfruto con el ambiente festivo. Claro, en mi pueblo, como en casi todos los de España, es fiesta el 15 de agosto, las calles se engalanan, las fachadas recién pintadas, las niñas bien guapas...

Y cuando no hay actividades, pues no está de más un paseo por el pueblo, buscando detalles aquí o allá:


...o por el campo, al atardecer:


Y cómo no, una de mis grandes pasiones fotográficas, que casi nunca sale adelante, son las tormentas. Este verano disfruté unas cuantas, sin suerte, hasta que una mañana, que había madrugado para buscar algún ciervo o algún corzo, me encontré una tormenta muuuy lejana, casi casi amaneciendo. En vsita de que los corzos no parecían, apunté mi teleobjetivo para otro lado...


... y algo cayó. Ya sé que no es la foto del siglo, pero me gustan los colores, que son más o menos los que sacó la cámara en aquel momento.

Claro, claro, ya sé que estáis ansiosos por descubrir mi buen hacer como fotógrafo de fauna durante el verano. Pero eso tendrá que esperar, de nuevo, hasta que os recuperéis de esta entrada, y yo me recupere de vuestros comentarios... Un saludo.